El Boricua Ausente
José Agustin Balseiro
Quisieron que te olvidara
cuando de ti me apartaron
sin saber que nunca olvida
el corazón borincano.
Ausencias y viajes flechan
mi vagar por mundos anchos;
mas mi vida se recoge
como una flor en su ramo
cuando me busco hacia dentro
todo vestido de llanto:
porque dejarte es morir
sin que se cierren los párpados.
Te llevo, rojo, en las venas,
como tu sol de verano;
te llevo, azul en mis sueños,
como tus cielos intactos.
¿Qué habrá de ti que no viva
en mi visión y en mis pasos?
Tus canciones y tus ríos,
tus árboles y tus pájaros,
toda el alma de lo mío
-que es lo tuyo y lo entrañado-
se me atormenta en el pecho
ansioso de tu regazo.
Cuando tu mar te recuerdo
-corcel de espuma y de canto-
vuélvese mi oído música,
sutileza y sobresalto;
y cabalgar yo quisiera
sobre fugaz potro alada
por acercarme por magia
a tus montes y tus prados.
¡Madre Isla, cómo es dulce
el refugio de tu claustro!