José De Jesús Dominguez En el sueño de la vida, como díctamo entre abrojos, me seduce con los ojos una ilusion sonreida. Su virtud desconocida pone fin a mis enojos, y me envuelve con antojos otra vez la fé perdida. Tiene larga cabellera; leva casco que fulgura, con un cisne por cimera. Como el alma reverbera su preciosa vestidura. ¡Qué bellísima quimera!